Sutiles Diferencias.
No me juzgues por mis
ropas, que el hábito no hace al monje,
Ve mis obras, mi trabajo, y mis resultados, y el afán que
pongo,
Y mañana cuando quieras compararme, que sea conmigo
mismo,
Que el que viste de oropel, nunca dará el mismo
resultado,
Hay que saber vestir, según
la ocasión, y el trabajo, cierto,
Mis ropas se gastan en el trajinar del trabajo diario,
Y en el andar de la
seca a la meca, también se gastan,
Y se gasta tiempo, zapatos, zalea…, también se pierde,
Mas si vistes con gran
gala, difícil será responder igual,
Te preocupas por las uñas, por lucir y resplandecer,
Y de una u otra forma, de trabajo no quieres saber,
No te mueves y nada haces, Por temor a ensuciarte,
Así no rindes, no hay
trabajo reparador,
Solo el uso de tu lengua queda para el oidor,
Y te embebes en un círculo que nada rinde,
Nada haces nada aportas, y realmente…nada eres.
Cuando das, aportas, y trabajas,
sin perder el tiempo,
Cuando caminas como yo, y llevas tu carga con afán,
Nada es imposible para un emprendedor,
Y así, al final llego cansado y contento al anochecer,
(Cesar Cozayker)
(1/III/013).

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