El vuelo.
Una mañana desperté, no
estabas, habías emprendido el vuelo,
Aun no se qué bases tuviste para ello, solo sé que no te
vi mas,
Te fuiste como el águila, veloz en su vuelo, y así
recorre el cielo.
Tan rauda que nada pude hacer, no hubo manera.
Y comencé a recorrer los
caminos, buscándote, tratando de llegar a ti,
Preguntando, preguntando, desesperando, casi enloquezco,
Mas con una ida fija en mi mente, saber que estabas bien,
Aprendí a caminar con las estrellas, aprendí de la bondad
también,
Y en ese recorrido,
aprendí del maderero, a recortar y pegar,
Y del mecánico a reparar, también aprendí a servirme a
mí,
Aprendí de las plantas y su nobleza, si las cuidas,
Supe de fríos supe de calores, en mi búsqueda de ti,
Pase mil caminos, y cruce
muchos ríos, para encontrarte,
Nadie me daba razón, poco a poco todo se iba perdiendo,
Y de un trabajo al otro, aprendí tanto, y más de mi,
Mi seguridad aumento, sabía que te encontraría.
Y un buen día por fin
después de tantos tiempos,
Por fin te logre encontrar, muy radiante, y linda,
Me acerque, nos miramos de frente, y sonreíste,
Dijiste que me extrañabas, y tendiste los brazos,
Y entonces susurre en tu
oído…Gracias,
Me di la vuelta, y regrese a mi hogar.
(Cesar Cozayker)
(27/II/013).
